Coste de mantenimiento de una web en 2026: lo que pagas de verdad
15 de octubre de 2026
El mantenimiento es la línea que nadie lee durante la conversación comercial y que todo el mundo descubre al tercer mes. La web está entregada, la factura pagada, y entonces un proveedor de pagos cambia una API, una dependencia publica un parche de seguridad, y alguien tiene que hacer algo. La pregunta no es si ese trabajo va a ocurrir: es si lo presupuestaste o si estás a punto de llevarte la sorpresa.
Cuatro trabajos vendidos con una sola palabra
«Mantenimiento» abarca cuatro actividades que no tienen casi nada en común, y un presupuesto que no las separa no se puede comparar con otro.
- Correctivo: arreglar lo que se rompió. El que todo el mundo imagina, y normalmente la parte más pequeña.
- Preventivo: actualizaciones de dependencias y de seguridad aplicadas antes de que se conviertan en incidentes. Invisible cuando funciona, y por eso es lo primero que se recorta.
- Adaptativo: mantener la aplicación en marcha mientras cambian por debajo los navegadores, los proveedores de pago y las API de terceros. Tu código no ha cambiado; ha cambiado el mundo.
- Evolutivo: pequeños añadidos y ajustes. Es aquí donde se desvían los presupuestos, porque es realmente útil y no tiene un límite natural.
Rangos anuales reales
Las cifras siguientes son lo que cuesta este trabajo en el mercado europeo en el que trabajo, para un contrato que cubre las cuatro categorías con un nivel de servicio estándar: respuesta en cuatro horas en horario laboral y un 99 % de disponibilidad. Son órdenes de magnitud para una conversación, no una tarifa.
- Web corporativa de 5 a 30 páginas, poco desarrollo continuo: de 1.200 a 3.600 € al año, es decir de 100 a 300 € al mes.
- Pequeña tienda online con catálogo, pagos y seguimiento de pedidos: de 3.600 a 12.000 € al año, de 300 a 1.000 € al mes.
- Aplicación web de negocio, herramienta interna o portal de clientes: de 6.000 a 18.000 € al año, de 500 a 1.500 € al mes.
- SaaS B2B en crecimiento, multiempresa con evolución continua: de 15.000 a 60.000 € al año.
- SaaS maduro con volumen, multiempresa estricta, API pública, SSO: de 50.000 a 200.000 € y más.
- Funcionalidades de IA integradas: añade de un 20 a un 40 % a la aplicación equivalente, más una línea aparte para la inferencia, que crece con el uso y no con el código.
Lo que determina de verdad tu cifra
Dentro de cualquiera de esos tramos, la dispersión se explica menos por el tamaño que por el estado de lo que tienes de partida. Una aplicación con pruebas, dependencias al día y una estructura legible cuesta una fracción de lo que cuesta mantener viva una hecha con prisas del mismo alcance, y la diferencia crece cada año, porque cada actualización aplazada hace más difícil la siguiente. Es la parte de un presupuesto de mantenimiento que en realidad es un veredicto sobre el desarrollo.
Cinco cosas inflan la factura con toda seguridad: dependencias sin actualizar hasta que la actualización se convierte en migración; una tecnología que nadie más conoce en el mercado; la ausencia de entorno de pruebas, de modo que cada cambio lo prueban tus clientes en producción; reglas de negocio sin documentar que hay que redescubrir antes de poder modificarlas; e integraciones con terceros cuyos proveedores cambian sus condiciones sin preguntarte.
Aplazar es financiar, no ahorrar
Saltarse el mantenimiento funciona durante dos o tres años. Después, las actualizaciones acumuladas llegan como una sola migración, normalmente provocada por un incidente y por tanto hecha con prisa, al peor precio posible. Todo lo ahorrado se gasta de golpe, con el tiempo de inactividad encima. Si decides aplazar de todos modos, hazlo a conciencia y apunta cuándo lo vas a devolver, en lugar de descubrir el calendario cuando otro lo elija por ti.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta al mes el mantenimiento de una web?
Para una web corporativa de cinco a treinta páginas con poco desarrollo continuo, aproximadamente de 100 a 300 € al mes, es decir de 1.200 a 3.600 € al año. Una pequeña tienda online con catálogo, pagos y seguimiento de pedidos está entre 300 y 1.000 € al mes. Una aplicación web de negocio se sitúa entre 500 y 1.500 € al mes. Estas cifras suponen un nivel de servicio estándar: respuesta en cuatro horas en horario laboral y un 99 % de disponibilidad.
¿Qué incluye de verdad un contrato de mantenimiento?
Cuatro trabajos distintos que suelen venderse con una sola palabra. El mantenimiento correctivo arregla lo que se rompe. El preventivo aplica las actualizaciones de dependencias y de seguridad antes de que se conviertan en incidentes. El adaptativo mantiene la aplicación en funcionamiento mientras cambian por debajo los navegadores, los proveedores de pago y las API. El evolutivo añade pequeñas funcionalidades. Un presupuesto que no los separa no se puede comparar con otro.
¿Puedo saltarme el mantenimiento para ahorrar?
Puedes aplazarlo, y la factura llega más tarde con intereses. Las actualizaciones de seguridad no aplicadas se acumulan en una migración que hay que hacer de golpe, normalmente bajo presión tras un incidente. El patrón es previsible: dos o tres años de ahorro y después una factura mayor que todo lo ahorrado, más el tiempo de inactividad. Aplazar es una decisión de financiación, no un ahorro.
¿Por qué se presupuesta el mantenimiento como un porcentaje del desarrollo?
Porque guarda una relación aproximada con la complejidad y es fácil de escribir en una propuesta. Tómalo como punto de partida, no como regla: el verdadero factor es la calidad del código del que partes. Una aplicación bien construida, con pruebas y dependencias al día, cuesta mucho menos de mantener que una hecha con prisas del mismo tamaño, y la diferencia crece cada año.
¿Una funcionalidad de IA cambia el coste de mantenimiento?
Sí, de dos maneras. El propio trabajo de mantenimiento suele ser entre un 20 y un 40 % mayor que en una aplicación equivalente sin IA, porque los modelos, los SDK y las API de los proveedores cambian rápido. A eso se suma el coste de inferencia, que es variable y va en una línea de presupuesto aparte: crece con el uso y no con el código, así que mezclar ambos hace imposible prever ninguno de los dos.
¿Cuándo renegociar o cambiar de proveedor?
Cuando no consigues una respuesta clara sobre lo que se hizo el trimestre pasado, cuando los cambios pequeños tardan semanas, o cuando cada petición se convierte en un presupuesto de proyecto. Una relación de mantenimiento sana produce un informe breve y aburrido que se lee en dos minutos. La ausencia de ese informe es la señal, mucho antes de que la factura sea el problema.
Antes de firmar nada
Pide tres cosas por escrito: cuáles de las cuatro categorías cubre el contrato, cuál es el compromiso de respuesta y en qué horario, y qué contendrá el informe trimestral. Un proveedor que responde a eso en un párrafo es uno al que puedes exigir cumplirlo. Si la respuesta es una cifra mensual única sin desglose, no estás comprando mantenimiento, estás comprando la esperanza de que nada falle. Si quieres que revisemos tu contrato actual, escríbenos.